De casita rural
…Acabaron las vacaciones y volviendo a la realidad con dos semanitas intensas entre clases y demás.
Para acabar los últimos cuatro días de vacaciones decidimos irnos a una casita rural que tengo en un pueblecito de montaña perdido en la sierra de Cuenca. Es un lugar maravilloso, donde te alejas del estrés de la ciudad, de aparatos, de teléfonos…
Valdemeca es un pueblecito en el que durante el invierno solo viven cinco o seis familias dedicadas al campo y la ganadería. En verano en cambio esta repleto de gente de diversos sitios del pais. Durante los meses de más frío lo más fácil es encontrarte con un gran manto de nieve blanco cubriendo el paisaje y el pueblo, con temperaturas rondando siempre los grados negativos. Incluso en pleno verano, ya cuando empieza a refrescar a media tarde, ni el más valiente es capaz de salir de casa con una manguita.
Rodeado de montañas y rincones con un encanto realmente especial.
Recuerdo ir desde pequeñita cada verano y cada invierno. Allí nació mi padre. Ahora me escapo siempre que tengo la oportunidad. A él le encanta acompañarme y recordar sus mejores años allí, enseñarme uno y otro lugar…
Puedes disfrutar de horas y horas de tranquilidad, de la montaña, de largos paseos, de esa agua siempre fresca y pura de sus fuentes, de algún chapuzón en el río… de un cielo repleto de estrellas…
Allí dejas de lado la dependencia de la ciudad y todo lo que la engloba… te sientes libre, limpias tu mente, respiras aire puro, te evades del verde del campo, del rojo de las amapolas… de esos olores magníficos a cada una de las plantas…
… y es que me pierde el disfrutar de cada momento allí y de cada una de estas cosas.
Estos días pasados nos fuimos rumbo a este lugar diez amigos, y creo que todos y cada uno coincidimos en que no pudo ser mejor. Comimos muchísimo durante los cuatro días (debe ser el lugar ¡¿noo, nooo, nooo?!), engordamos lo mismo, mas tarde lo perdimos haciendo el “cabra” por la montaña… reímos y reímos… y sobretodo puedo decir que disfruté de la compañía de unas personas fantásticas.
