Digamos que así ha sido este fin de semana. El sábado madrugaba para acompañar a una amiga a comprar unas cosas. Después nos dieron las tres de la tarde charlando en una cafetería céntrica de Valencia. Pasé la tarde en casa y a eso de las siete quedé con otra amiga.
Fuimos un ratito de compras y luego nos sentamos a tomar un café. Me contó algo que llevaba tiempo queriendo hacerlo, pero prefería no hacerlo hasta que yo estuviese completamente bien. Esto me hizo abrir los ojos completamente de cómo es él, yo pensaba que no valía la pena como persona para compartir una relación, pero me di cuenta, que ni para compartir una amistad. No quiero una persona tan hipócrita y mentirosa en mi vida. ¿Cómo he podido ser tan ilusa? Ahora mismo no me importa lo más mínimo, pero estoy dolida, sí, pero dolida de ver lo tonta que he sido. ¿Cómo se puede poner todo el empeño en confiar en alguien, en dar todo de ti, y descubrir que por él si esta con tres a la vez mejor que con una? Eres un lobo en piel de oveja. Lo único que me queda de ti es un amargo sabor, ojala pudiera volver atrás y borrar todos esos momentos contigo. Es difícil confiar en las personas después de encontrar gente como tú. Sabias que no estabas siendo sincero, ¿cómo puedes estar tan tranquilo con tanta falsedad a tus espaldas? ¿Con tanta mentira? Nunca entenderás esto porque nunca, nunca te importé. Cuando estés solo, no quiero sentir ni lástima por ti. Todas tus palabras, tus besos… parecían volar con franqueza, no dejaban lugar a poner una barrera. Él me lo repitió una y otra vez, me ayudó muchísimo, pero ella con lo que me contó me confirmó lo cerdo que puedes llegar a ser.
Espero que algún día cambies, ya que con esa forma de ser nunca tendrás una amistad sincera con nadie, no quieras engañarte a ti mismo.
Pese a esto, el fin de semana continuaba, y esto ya era agua pasada. Asi que más tarde volví a casa, me arreglé y lista pasa salir. Salimos por Canovas (una zona de pubs) y a bailar un rato. Luego fuimos a una cervecería donde nos dieron, entre risas y alguna cervecita de más, las cuatro y pico de la mañana.
Ayer… un domingo en familia, así que mejor imposible.
Y la de arena… un reencuentro del sábado noche con una gran amiga